viernes, 26 de noviembre de 2010

Cibersocialización y adolescencia: un nuevo binomio para la reflexión en educación social

Con el presente artículo pretendemos acercar al educador social algunas reflexiones, todavía inconclusas, debido a la novedad del asunto, sobre la cibersocialización de los adolescentes actuales. Nos centramos en las enormes posibilidades de las comunidades virtuales, donde aspectos como la intimidad y la identidad revelan distintos significados a los tradicionales y donde el propio ensamblaje de identidades resulta un juego de niños. Pero, por otro lado, los adolescentes no están exentos de riesgos, ejerciendo o padeciendo nuevos acosos: ciberbullying, grooming o sexting. En definitiva, intentamos mostrar la cara y la cruz de la cibersocialización ofreciendo una modesta visión integral de la realidad en la que tarde o temprano tendrá que intervenir el educador social, pues el ciberespacio es ya un ámbito de educación informal.

1. Del callejón urbano a las autopistas del ciberespacio
Durante mucho tiempo los manuales de psicología del desarrollo, al abordar la etapa de la adolescencia, han presentado espacios de socialización que en los últimos años han variado sensiblemente. La escuela, con toda la diversidad reflejada de la sociedad multiétnica, la familia o familias con nuevas configuraciones, e incluso las nuevas relaciones con el grupo de pares van generando un desconocido paisaje social. La propia aceleración de los tiempos ofrece hoy a los adolescentes nuevos espacios y, posiblemente, nuevas formas de dinámica social. El ciberespacio entendido como un entorno virtual donde distintas identidades simulan una interacción real, se ha convertido en un hecho ordinario para la mayoría de jóvenes de los países desarrollados. Mientras la calle pierde predicamento, a principios del siglo XXI para niños y adolescentes, el ciberespacio gana adeptos cada vez en generaciones más jóvenes.

Pero, ¿a qué nos referimos al hablar de cibersocialización? Podemos decir que se trata de un proceso de interacción social que tiene lugar en entornos virtuales dentro de la red, a partir de tecnologías informáticas, y donde se generan auténticas redes sociales cuya estructura social: roles, estatus, normas, niveles grupales, etc. resulta patente.

Las posibilidades de la red dibujan un nuevo mapa de prácticas sociales que comparten, como es evidente, una gran similitud con las prácticas sociales callejeras tradicionales (solidaridad, conflicto, aceptación grupal, búsqueda de identidad, etc.) de la adolescencia, aunque las modalidades de interacción se amplían y modulan gracias a las autopistas de la información.

2. Publicar la intimidad e Intimidar con publicar
Se ha entendido, como hecho natural, que los adolescentes se recreen largo tiempo en espacios de intimidad: una conversación al teléfono, unos apuntes en el diario, una charla cara a cara con el amigo, la digestión de una emoción intensa en la soledad del cuarto, la ensoñación discurrida al compás de una canción, unas fotos para olvidar o la lectura de un poema. Y en los últimos tiempos añadiríamos, sin tapujos, unas líneas con el Messenger, con el móvil o en una de las comunidades virtuales actuales.

La intimidad, en el adolescente, se torna en un ámbito difícil de gestionar, como resultado de una dialéctica entre la aceptación del grupo junto a un cierto exhibicionismo, y el deseo contrario de ocultación, de pudor y de separación. En este sentido, la intimidad como refugio se ha revelado como una de las señas de identidad más extendidas en las sociedades modernas de marcado cuño individualista. Amartillar un letrero de “No Pasar” en el propio cuarto se convirtió en las últimas décadas en un ritual iniciático obligado de entrada en la adolescencia, y en una conducta de autoafirmación que anunciaba a los demás los derechos conquistados de la edad adulta. Así, se ha considerado tradicionalmente que cualquier marca física o simbólica que transgredía su intimidad, era una grave violación de los derechos y una amenaza para el self.

Y aunque, en cierta medida, esta protección de la intimidad continúa siendo un hiato frente al mundo adulto, gracias a Internet, la propia intimidad se ha convertido en bandera indentitaria, al exponerla, en forma de fotos, o texto a una comunidad en la que no siempre se han visto cara a cara sus integrantes. Ante el escaparate de las redes sociales, los propios asuntos íntimos se publican, se comparten, para construir y verificar la propia identidad en un proceso de retroalimentación continua. Pero, es una intimidad seleccionada, sesgada o maquillada casi siempre, por el propio interesado. La vida social exige mejorar a nuestra manera la imagen de nosotros mismos, de cara a los demás. En este sentido, la audiencia imaginaria como fenómeno prototípico de la adolescencia, en el que el adolescente cree que el mundo está pendiente de él, se encarna como realidad tozuda en el ciberespacio. Así, los beeps de alerta cuando hay alguien conectado sugieren una presencia real y total en el grupo de iguales, incluso, a pesar de nuestra ausencia de motivación. La sensación de “gran hermano”, tanto por el hecho de conocer cuando estoy conectado, o bien por la facilidad de publicar una noticia, foto o similar, sin el consentimiento, refuerza estas sensaciones ya magnificadas de forma natural en muchos adolescentes. No es extraño, por tanto, que las fronteras entre lo público y lo privado, lo interno y lo externo se tornen borrosa, conformando una intimidad líquida, escurridiza y vulnerable para quien desea su integración en comunidades virtuales y en la red en general.

3. Carnaval de identidades

La identidad como representación de sí mismo en la red se presta a unas posibilidades que en los escenarios físicos son inimaginables. En concreto, la ausencia de esqueleto y musculatura física, supone una de las revoluciones más llamativas en la cibersocialización. Así, los atributos externos identitarios clásicos como la edad, el color de la piel, la talla, el peso, el género y la morfología corpórea dejan de configurar la primera impresión en los inicios de una interacción virtual, y pasa a un segundo plano, también, en la comunicación ya establecida con personas conocidas. Para los adolescentes, el estado incorpóreo de identidades que fluyen en la red puede resultar especialmente atractivo para aquéllos cuyo autoconcepto corporal es negativo. No se puede pasar por alto que, en la etapa adolescente, la imagen física adquiere un relieve sobresaliente e incide de forma significativa en la autoestima global. Los cambios corporales, el deseo sexual, la inclinación a atraer y ser atraído, junto a un marco sociocultural que entroniza el aspecto juvenil, elevan el aspecto físico a categoría de sagrado. Por lo tanto, en la red, el adolescente puede desplegar un alter ego amortiguando parte de la posible frustración anidada en la socialización estrictamente física, permitiendo la experimentación y descubrimiento de otros aspectos de la propia identidad o incluso de otras identidades. La extendida Second Life sería buen exponente de un micromundo habitado por proyecciones virtuales de miles de alter egos.

4. Ahora sí soy popular

Incluso, las redes sociales pueden favorecer una cierta ilusión de popularidad en el adolescente. La expansividad de contactos que permiten las redes, agregando nuevos contactos a golpe de click, sin duda puede alterar la percepción de integración e incluso de popularidad personal. Listar el elenco de supuestos amigos que con frecuencia superan la centena, puede redundar en una ficticia autovaloración social positiva, aunque también, de alguna forma, mitigar temporalmente sensaciones de aislamiento o desafección social. Huelga decir que para el adolescente que presenta una correcta adaptación social en el grupo de pares, la expansividad de los contactos en las redes sociales supone un corredor de ventanas abiertas a la exploración y conocimiento de otras identidades virtuales, favoreciendo, al menos desde el plano técnico, transacciones culturales, al ensanchar el espacio representacional de la amistad, a pesar del tono epidérmico que envuelve muchas relaciones. Por tanto, las redes sociales podrían generar un efecto liberador, especialmente para aquellos adolescentes que se perciben orillados en su grupo de iguales, en la familia o en la escuela, sumado a un efecto de dilatación de horizontes sociales, aunque resulten algo superficiales.

5. La facilidad de identificarme en la red
Como deriva natural de lo expuesto anteriormente, otro de los efectos posibles de las redes sociales es la facilidad de sentirse identificado con otros que están en situaciones parecidas. Los adolescentes gays que viven de forma silenciosa su homosexualidad pueden encontrar el impulso, la aceptación, la empatía y, en definitiva, la ayuda al contactar con otros adolescentes en similares circunstancias. Todo ello sería perfectamente extrapolable a otro tipo de colectivos o personas que viven de forma angustiosa alguna realidad personal. Pero, del mismo modo, las adolescentes con trastornos alimentarios encuentran en la red comunidades donde intercambiar información para adelgazar, para engañar y en definitiva para autoafirmarse como grupo contracultural. El potencial identificativo de las comunidades virtuales, y en general de la red, minimiza, en cierta medida, el fenómeno de la fábula personal adolescente, por la que el joven considera que lo que le ocurre, únicamente le sucede a él. De esta forma, es fácil encontrar en la red a personas con quien compartir cualquier inclinación o interés, por desviado o minoritario que resulte, lo que redunda en una cierta hipernormalización social, bajando paulatinamente el umbral de lo aceptable.

6. Enredos de la red
Pero esos encuentros en las comunidades no están exentos de riesgos. Los gobiernos, publicistas, y hackers disponen de la tecnología necesaria para intervenir teléfonos, mensajes electrónicos y rastrear las comunidades virtuales con sumo detalle. Con ellas se pueden detectar patrones de conducta que, como mínimo, supondrán el archivo del perfil de consumidor. Pero también puede suponer exponerse de forma frágil al escarnio público o a la acción malintencionada de grupos e individuos. Al fin y al cabo, la huella virtual que dejamos en foros y comunidades sociales se torna bastante indeleble y fácilmente manipulable. A todo ello se le puede sumar la infravaloración del riesgo que acompaña frecuentemente la conducta adolescente.

En suma, podemos advertir ciertos riesgos asociados especialmente al ciberespacio para el adolescente. De ellos nos detendremos en el ciberbullying, el grooming e incluso el sexting.

El ciberbullying se refiere a la conducta de acoso de un menor a otro menor en el ciberespacio. Podemos diferenciar entre ciberbullying activo (el que realiza el agresor) y el pasivo (el que recibe la víctima). Algunas de las conductas, sin ánimo de exhaustividad, que encajarían en la anterior definición serían:

  • Colgar una foto comprometida.
  • Crear un perfil o espacio falso en nombre de la víctima donde se escriban a modo de intimidades determinados acontecimientos susceptibles de burla.
  • Dejar comentarios ofensivos e insultantes en foros.
  • Participar de forma agresiva con insultos y/o amenazas en chats.
  • Envíar mensajes amenazantes vía e-mail.
  • Usurpar la clave del correo electrónico y manipular mensajes.
A pesar de la novedad del asunto, y aún con falta de cifras concluyentes, en el estudio INTECO sobre adolescentes españoles, aparece una tasa del 5,9% de adolescentes sufridores de ciberbullying, y un 2,9% en el caso de realizarlo (ciberbullying activo). Otros estudios, como el de Cox Comunications con muestras americanas, alcanzan cifras del 15% de ciberbullying pasivo.

El
grooming se refiere al conjunto de estrategias desplegadas por un adulto para ganar la confianza de un menor en Internet con el fin último de obtener concesiones sexuales. A partir de un acercamiento empático y con engaños se llega el chantaje del menor para obtener fotos suyas de desnudos, o para establecer un diálogo virtual de tono pornográfico. Y, en casos extremos, se puede pretender un encuentro físico. La facilidad de instalación de las cámaras webs se torna en aliado de estas conductas. Asociado, en ocasiones al grooming, se encuentra la conducta de sexting.

Por sexting consideramos cualquier conducta de envío o recepción de material pornográfico o erótico. Se incluyen los mensajes de texto, fotos u otro material multimedia.

7. El cibercafé como escenario prototípico adolescente
Si el botellón o el preservativo son iconos del imaginario adolescente actual, podríamos añadir que también lo es el cibercafé, aunque en mucha menor medida y ligado principalmente a los adolescentes varones.

En estos locales muchos adolescentes juegan en red con otros que están en la misma sala o en otros lugares. El sentido de pertenencia que confiere el hecho de compartir a la vez un espacio físico y virtual sugiere que la conexión en red por sí sola no es suficiente para el pleno disfrute. La complicidad, a partir de expresiones socioemocionales compartidas, parece incrementar la satisfacción lúdica. Pero, por otro lado, el mismo cibercafé también permite el refugio o la actividad autística, sin la presión exigida habitualmente en otros contextos de socialización. Estos locales se configuran como una mixtura entre los espacios físicos y virtuales que garantizan las posibilidades de una socialización física de perfil bajo, junto a una socialización virtual de amplio potencial.

A modo de conclusión
La red y las comunidades virtuales se ofrecen como un juguete, sin duda, a la medida de la personalidad adolescente, que dispone de un pensamiento abstracto para transgredir las barreras de la socialización física. Se convierten, así, en una ventana para asomarse a un mundo infinito de máscaras que le brinda la imaginación y el anonimato de la red, junto a su deseo febril de independencia. De esta forma, las comunidades virtuales y la red, como extensión, son laboratorios de pruebas donde ensayar los entresijos de una cultura de la simulación al servicio de la construcción de identidad personal. Sin embargo, también los riesgos son variados, como hemos podido comprobar, y la infravaloración del riesgo hace del adolescente un sujeto vulnerable. Como han puesto de relieve muchos autores, la sociedad actual ofrece tintes adolescentes en su conjunto: inmediatez, hedonismo, presentismo e individualismo. Es entonces cuando el juguete adolescente se globaliza hacia todos los rincones y edades, pero ¿están preparados los adolescentes y la sociedad en su conjunto para sortear los incipientes riesgos? Sin duda, el educador social tiene ante sí el reto de participar en la prevención de las bifurcaciones negativas de la utilización de Internet, así como de explotar educativamente sus inmensas posibilidades.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Educación 2.0

Las nuevas tecnologías tienen un potencial transformador de la educación.

Es una entrevista Ana Laura Rossaro, una auténtica experta en educación 2.0.
Actualmente es la responsable de Educación y Coordinadora de Proyectos de RSE en Editorial Autores, en Argentina. 
Las nuevas tecnologías aplicadas a la educación son su especialidad, como ha demostrado como tutora de e-learning en Educared formando a docentes. Su trayectoria también cuenta con experiencia en el voluntariado, y ha desarrollado ideas vinculadas a la inclusión de las TIC. Ahora ya prepara su docencia en varios módulos sobre Nuevos Entornos de Aprendizaje y Web 2.0 y Redes Sociales de Aprendizaje. 

Entrevista: 

¿Qué pueden aportar las TIC a la educación?
Para que una innovación pueda considerarse con valor pedagógico, debemos cerciorarnos respecto de su potencial para enriquecer o transformar el proceso educativo. Las nuevas tecnologías -según el uso que les demos- pueden facilitar, mejorar y enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje, pero además -y quizás lo más importante- es que tienen un potencial transformador de la educación. Las herramientas 2.0 (como los blogs, wikis, redes sociales etc.) tienen características específicas que resultan fundamentales para la educación: son gratuitas, reducen distancias y costos, son intuitivas, modifican códigos y roles, permiten el trabajo colaborativo, promueven el desarrollo de múltiples competencias e inteligencias, favorecen la autoevaluación y la evaluación procesual y son acordes al perfil “digital” de los alumnos.
Pero, particularmente la web 2.0 (no simplemente como conjunto de herramientas y plataformas, sino como fenómeno social y cultural) cumple un rol en el pasaje hacia un nuevo paradigma educativo basado en una nueva relación con el saber, una nueva relación pedagógica y en grandes cambios institucionales. La nueva relación con el saber se caracteriza por nuevas fuentes y medios de saber (los libros pierden el lugar privilegiado que tenían, el contenido se prioriza frente al soporte, la cultura digital se impone a la letrada); nuevos agentes de saber (“prosumers”); nuevas formas colectivas de participación (inteligencia colectiva); nuevas estrategias de gestión de contenidos, nuevas competencias y nuevos mecanismos de legitimación del saber. La relación pedagógica se hace más horizontal, diluyéndose roles y jerarquías tradicionales creándose nuevas arquitecturas de participación que convierten al alumno en un prosumidor y al docente, además, en un mediador o facilitador. Por su parte las instituciones escolares pierden el monopolio de la socialización y deben mutar desde su función homogenizadora hacia una modalidad de aprendizaje expandido y personalizado, buscando una e-matiurity institucional con un currículum abierto, métodos multimediales, aprovechamiento de las Tics, planeamientos dinámicos entre otros múltiples cambios urgentes.

 

¿Está suficientemente implantada esta relación en las escuelas?
Aún es muy pronto para esperar que los sistemas educativos en general y las escuelas en particular hayan alcanzado un buen grado de implementación de las TICs. Se ha avanzado en los últimos años pero el camino apenas lo hemos comenzado. Los aspectos que influyen son muchísimos: falta de presupuesto (para equipamiento, conectividad y capacitación), falta de decisión política, intereses encontrados y resistencia al cambio. En cuanto al cambio de paradigma educativo, hoy apenas podemos imaginarlo y adeudamos muchos debates. Muchas veces caemos en consensos aparentes demasiado provisorios, en modas, espejismos, “tecnopositivismos” que no hacen bien a la transformación educativa. Hay que debatir, hay que pensar seriamente y hay que invertir en buenas políticas educativas.
En las familias, ¿se utilizan las nuevas tecnologías en casa desde un prisma educativo?
Hay que decir que no en todos los hogares se realizan actividades en clave didáctica, muchas familias confían ese aspecto de la educación integral de sus hijos a la escuela y se limitan a otras cuestiones igualmente importantes.
Además ésto requiere por un lado, que las familias puedan acceder a las tecnologías -algo que en nuestras sociedades desiguales implica una gran limitación- pero además se hace necesario que los padres conozcan, usen y valoren las nuevas tecnologías para así poder considerarlas relevantes en la formación de sus hijos. En síntesis, es probable que al interior de algunas familias se usen las tecnologías con fines educativos, pero en mi opinión, se trata de una minoría.
¿Saben los padres y madres de TIC?
Hay dos conceptos -polémicos por el riesgo de arbitrariedad y simplificación que implican si se los usa mal- que explican la relación padres-hijos respecto de las Tics: “Nativos e Inmigrantes Digitales”. El indicador más claro de pertenencia a cada grupo es la edad, se suele decir que los chicos y jóvenes son nativos y sus padres y maestros inmigrantes. Lo que caracteriza a los nativos, es el alto nivel de penetración de las nuevas tecnologías, su elevada valoración hacia ellas, la facilidad en el manejo de las nuevas herramientas, la gestión de la mayor parte de sus actividades a través de ordenadores o celulares, la espontaneidad en la asimilación de las nuevas formas de comunicarse y de conocer, y la naturalidad en la comprensión de la nueva realidad. Por su parte, para los inmigrantes la relación con la tecnología no es natural, su aprendizaje suele ser más dificultoso, la valoración que tienen respecto de ellas no es tan elevada y la asimilación de los nuevos sentidos y códigos es más conflictiva. Sin embargo hay adultos -una minoría- que presentan excepciones a estas reglas y se los ha denominado “colonos digitales”.
Muchos padres no usan tecnología o lo hacen de manera muy básica. Algunos las rechazan. Otros tantos lo hacen de forma más asidua pero el uso que le suelen dar está limitado a la búsqueda de mayor eficiencia, velocidad para ciertas tareas, por motivos laborales o comodidad. En general son pocos los padres que valoran las TICs como nuevas formas de conocer, comunicarse, expresarse, colaborar, aprender, divertirse y relacionarse. Y muchos de ellos tienden a recordar con melancolía los tiempos de su infancia, los juegos de antaño y les preocupa el aislamiento y riesgos de diverso tipo por el uso de la computadora.
¿Qué pautas son las más importantes para educar a los niños a través de las nuevas tecnologías?
Las tecnologías tienen un gran potencial educativo pero depende sensiblemente del uso que les demos. Hacer lo mismo pero de forma online o multimedial, puede producir cambios interesantes pero estaremos desaprovechando el potencial de las herramientas. Muchos proyectos de aula con TICs simplemente aplican alguna herramienta 2.0 pero con las mismas propuestas y lógicas de antaño. Es común que los objetivos de estas propuestas queden cumplidos al haber obtenido, buena recepción y disciplina por parte de los alumnos, y buenos resultados en las materias tradicionales (con exámenes tradicionales). Sin embargo debemos revisar desde la propuesta, el tipo de tarea, la modalidad de trabajo, los roles adoptados por alumnos y docentes, las competencias puestas en juego, y el tipo de evaluación. Todos estos aspectos deben ser coherentes con un el nuevo paradigma educativo del que ya hablamos o estaremos haciendo lo mismo de siempre.
¿Qué papel pueden tener las redes sociales en la educación?
Ya no quedan dudas del lugar que las redes sociales tienen en el mundo, y de los cambios que éstas han generado en nuestra forma de comunicarnos, conocernos, relacionarnos, colaborar, trabajar, estudiar y entretenernos. Su potencial es enorme y podemos realizar interesantes propuestas educativas en las redes ya existentes, o incluso crear nuestras propias plataformas institucionales, inter-institucionales, redes de aula, por proyectos o asignaturas.
Desde un punto de vista psico-social, las redes permiten crear un espacio de comunicación, intercambio, convivencia, expresión y cooperación entre todos los miembros del centro educativo -o entre varios centros-; diseñar una propuesta acorde al “perfil digital” de los alumnos; fomentar los principios sociales de la web 2.0: establecer nuevas arquitecturas de participación en la escuela con relaciones colaborativas y de mayor horizontalidad.
Desde el punto de vista instrumental, permiten fomentar el uso de la web 2.0 para el desarrollo de tareas educativas; generar un centro de integración de diversos sitios y recursos 2.0 que se estén utilizando en el centro o en el aula; y diseñar propuestas de actividades novedosas y diversas a partir del enorme abanico de aplicaciones, gadgets, funcionalidades y características personalizables de la plataforma.
La web 2.0, ¿ha supuesto un gran crecimiento de los riesgos del uso de internet para niños y jóvenes?
La seguridad en Internet, es un tema importante principalmente porque preocupa a padres y docentes. Personalmente considero que existe cierta paranoia injustificada, pero también es cierto que existen peligros reales. Los hay de diverso tipo: abuso de menores, violación de la intimidad, fraudes, acceso a contenidos inapropiados para menores, adicción a Internet o video juegos, ansiedad y aislamiento. Sin embargo la probabilidad de riesgo está sobrevalorada y en muy buenos porcentajes todos esos peligros son evitables si nos ocupamos a tiempo.
La web 2.0 facilita sensiblemente el acceso, la participación, la producción de contenidos y la comunicación, por lo tanto así como abre infinitas posibilidades de aprendizaje, diversión y socialización, también potencia algunos riesgos.
No obstante, la preocupación no siempre es acorde a los peligros reales y suele exagerarse. En general la lectura que hacemos de la realidad es relativa a la comprensión que tenemos de la misma. Y sabemos que el desconocimiento genera indiferencia, rechazo o temor. Por lo tanto en este sentido lo más adecuado es capacitar a los adultos y concientizar a los chicos para que aprovechen las TICs pero se expongan lo menos posible a los riesgos. De hecho, no se trata más que de hacer lo que hicimos siempre: cuidar a los chicos, guiarlos, pero no restarles posibilidades por temor.
¿Cómo nace la idea del blog Educación 2.0?
Creé mi primer blog -sobre política- hace bastante tiempo para probar la herramienta y me apasionó. Paralelamente cursaba en la facultad materias de especialización en tecnología educativa y mis intereses se orientaban cada vez más, así que decidí crear EDUCACION 2.0 con el objetivo de divulgar proyectos, conceptos e ideas sobre TICs y educación.
Se trata de un espacio que intenta respetar la filosofía 2.0, priorizar la educación como problema clave y divulgar la importancia de la utilización de tecnologías y de la incorporación de la web 2.0 como fenómeno social y cultural hacia la construcción de una nueva forma de pensar la educación. Convencida de la necesidad de generar estos nuevos consensos y plantear ciertos debates creo que la herramienta -junto con el resto de los entornos 2.0-, es excelente.
Hace un tiempo para la difusión un evento blogger realizado en Buenos Aires, me consultaron qué es para mí ser blogger y les comenté que se trataba de “ser un apasionado por algo y haber encontrado la herramienta ideal para contar -y compartir- sobre esa pasión”. Creo que esa motivación determinó el nacimiento de Educación 2.0, y su continuidad sin dudas.
¿Qué principales dudas o consultas tienen sus lectores?
En general más que consultas los lectores dejan opiniones y abren debates muy interesantes. Los temas recurrentes tienen que ver con la disputa entre la cultura tradicional letrada y los nuevos medios, el software libre versus el privativo, la seguridad en Internet, los modelos 1 a 1 en Latinoamérica. Si bien el blog es un proyecto personal que diseñé y edito sin colaboradores formales, los aportes de los lectores tanto en forma de comentarios en el blog o en las redes sociales, son para mí una forma de colaboración y trabajo colectivo fundamental.




Enrique Martín Guerrero
(Colaborador de este blog)